LOGOPEDIA EN LA TERCERA EDAD

En la última etapa de la vida, debido al propio envejecimiento del cuerpo o a la aparición de enfermedades (Ictus, Alzheimer, Demencias Vasculares, ELA, Parkinson…), pueden derivarse problemáticas susceptibles de ser abordadas desde la logopedia. Dichas problemáticas pueden implicar al lenguaje, el habla o la voz, reduciendo la capacidad comunicativa de la persona; o a la deglución, interfiriendo directamente en la alimentación de la persona, y por tanto en su propio bienestar y seguridad.

¿Qué dificultades concretas pueden ocasionar estas enfermedades?

Estas problemáticas pueden incidir en la comunicación de las personas mayores; tanto a nivel de lenguaje, habla o voz.

El lenguaje es la estructuración a nivel cognitivo de la información para comprender y relacionarnos con el mundo que nos rodea. Es ser capaz de entender lo que se nos dice, encontrar palabras para etiquetar el entorno, estructurar ideas para poder generar oraciones que nos permitan explicarnos…

El habla es la capacidad de emitir sonidos. Es la parte mecánica de la comunicación y requiere de una buena sensibilidad, movilidad y coordinación de las regiones implicadas (lengua, labios y cara) y del flujo respiratorio.

La voz es la generación del sonido en las cuerdas vocales. Requiere de la existencia de un buen flujo aéreo (respiración) y del buen estado de los repliegues vocales para poder generar el sonido que en la boca transformaremos en habla.

Además de estas problemáticas comunicativas, están las que inciden en las funciones orales no verbales. Debido a la alteración de la sensibilidad o la movilidad de alguna parte del proceso deglutorio (boca, faringe, laringe), el acto de tragar alimentos, agua o la propia saliva puede suponer una gran dificultad que repercuta en la eficacia del proceso y, por tanto, en la seguridad de la persona.

¿Qué puede hacer la logopedia para ayudar en estas dificultades?

La logopedia tiene las herramientas necesarias para poder ayudar a las personas mayores aquejadas de alguna de estas problemáticas mediante:

  • Sesiones individualizadas en las que estimular el lenguaje (comprensión oral, acceso al léxico, estructuración de la información, lectura y escritura…), el habla (articulación correcta de todos los fonemas, coordinación fono-respiratoria, ritmo de habla, melodía y entonación…), la voz (control respiratorio, fonación sin tensión, cuidado de las cuerdas vocales…) y la deglución (sensibilidad de cara e intraoral, movilidad oral, reflejos deglutorios, movilidad laríngea…).
  • Sesiones grupales en las que estimular de una forma, tal vez menos intensa pero, más lúdica y económica, problemáticas de lenguaje, habla y voz. (La deglución requiere de un abordaje personalizado)

Además es posible formar y dar pautas a personal que se encarga de la alimentación de personas mayores, para conocer el proceso deglutorio, detectar problemáticas y minimizar riesgos en el día a día.