VOCES CON CLASE: TOM WAITS

Bienvenidas a Voces con clase, el espacio en el que destripar el sonido procedente de las más diversas y recónditas laringes. Voces majestuosas o cutres, cavernosas o cefálicas, límpidas o canallescas, admirables o esperpénticas… variadas y diversas pero con el común denominador de poseer la capacidad de impresionar, de llegar adentro, de introducir sus ondas sonoras en los humores viscosos de quien las oye.

Hoy con todos ustedes, el insuperable Tom Waits.

Era imposible comenzar está sección con otro invitado. Probablemente él es el creador de esta etiqueta en mi cerebro. El crooner del subsuelo – como le describía Don Javier Gallego Crudo en su maravilloso programa, Carne Cruda (Podcast que aconsejo encarecidamente escuchar) -, es logopédicamente hablando un caso insólito, en el que una voz cavernosa, arrastrada, rasgada y canallesca, no solo se ha mantenido en el tiempo sin caer en patología vocal invalidante, sino que, como el buen vino, ha mejorado con los ya 50 años de carrera musical, alcanzando cotas de profundidad absolutamente extraplanetarias.

Nació en 1949 en California, donde ha vivido hasta la fecha en diferentes ciudades del estado fronterizo con Méjico. Aprendió él solo a tocar el piano y sus primeras incursiones en el mundo musical fueron durante su adolescencia con una banda de rhythm and blues/soul. Posteriormente comenzó a trabajar en un club nocturno y es ahí donde parece que comenzó a moldear su peculiar e idiosincrático mundo musical y a dar conciertos. En 1973 publica su primer álbum, Closing time, y da comienzo una carrera que cuenta con diecisiete discos de estudio y dos directos, y está plagada de éxitos de crítica, colaboraciones y algún que otro reconocimiento; si bien, nunca ha sido un artista de gran repercusión mediática y algunos de sus temas son más conocidos por versiones de otros artistas que por las suyas propias (Jim Buckley, The Eagles, Rod Stewart, Ramones…). Diez años después de la publicación de su primer disco, se da un brusco giro en su estilo musical; cambia de discográfica y saca al mercado Swordfishtrombones (1983), donde deja de lado el piano y la guitarra y comienza a explorar sonidos mucho menos comunes (fagot, gaita, marimba, órgano…), y a moverse en otro tipo estilos. Aquí también, comienza a jugar más con su voz y a buscarle sonidos también menos “comunes”.

Además ha colaborado en gran cantidad de películas – la mayoría independientes, pero también grandes producciones como Drácula de Bram Stocker (Francis Ford Coppola, 1992) o El imaginario del Doctor Parnassus (Terry Gilliam, 2009) -, desde los ochenta hasta la fecha; como compositor, actor o con breves pero siempre memorables apariciones. Resaltaría su papel en Down by law (Jim Jarmusch, 1986) junto al también músico John Lurie y el genial Roberto Benigni, interpretando a un disc jockey injustamente encarcelado en una prisión de Nueva Orleans junto con un proxeneta y turista italiano. Además introduce un par de sus temas.

Influenciado por escritores de la Generación Beat (Keruak o Burroughs) y por Bukowski; por músicos como Dylan, Armstrong o Howlin´Wolf y humoristas como Lord Buckley o Cantinflas, este artista multimedia, comprometido, defensor de los derechos de los creadores (ha protagonizado varios juicios contra grandes empresas por usar su música en anuncios) y de la cultura, posee una voz macerada en bourbon y humo de cigarro; de barítono, voz intermedia de la textura masculina, pero con elevado dominio de los resonadores, siendo capaz de movilizar el sonido desde la coronilla hasta las partes más bajas de su anatomía, logrando un amplio registro y sobre todo un abanico espectacular de sonidos. Hay muchas voces de Waits, sin embargo la más representativa es esa arrastrada, rasgada y comprimida en una garganta rocosa; sin buscarle demasiada proyección pero con un gran alcance. Literariamente, además, cuenta desde misteriosas baladas hasta peculiares y complejos retratos de recónditos lugares o extraños personajes, llegando a lo más profundo y erizando los vellos de todo el cuerpo. Como logopeda debo añadir que su voz no es normal, es de otro mundo. Ya que cualquier otro mortal no duraría cantando así mas allá de unos años y este buen señor ya ha pasado de cincuenta. Algo debe estar haciendo bien.

Hell Broke Luce (Bad as Me, 2008). Disfruten.